El Sistema Battle march no nos habla de las Grandes Batallas que Deciden el Destino del Mundo sino que, al contrario, nos deja jugar las escaramuzas que ocurren en un valle escondido de la mano de Morko entre un par de patrullas de un puñado de guerreros por bando. Esto se traduce en partidas de entre 500 y 750 puntos por bando. Hay un pequeño debate en la comunidad que si el estándar para torneos o batallas pachangueras debiera ser 600 puntos o 750 puntos pero el único argumento a favor de los 600 es que las cajas que vende GW de Battle march y las listas que explica el libro son de 600 puntos pero es que, esas mismas cajas, sin comprar más minis, solo cambiando equipo mágico y mundano puedes llegar a los 750 sin problemas.
En fin, jugar a pocos puntos, solo es eso ¿No? Pues a ver, para que sea más interesante han ajustado un poco los porcentajes de los tipos de tropa y han restringido los puntos que te puedes gastar en un único personaje. La idea es que saques los personajes de nivel héroe y que les des algo de vida más allá de ser el portaestandarte de batalla. Saca tu Capitán del Imperio, tu Ogro Matón, tu Jefezillo Goblin o tu Saurio Escamadura y dales el rango de general, cómprale una espada, no muy cara pero que brille un poco, dale una veintena de buenos muchachos que sepan seguir órdenes y mándalo a defender ese paso, que no asome por aquí ni media nariz de goblin.
Partidas de una horita o dos, divertidas y tensas no se hacen solo con unos ajustes en la tabla de creación de ejércitos, el tablero es del tamaño de una carpeta de A4 abierta de par en par, para que el ejército rival te despliegue en las narices y haya poco que pensar. También Battle march ha traído escenarios propios y temáticos (en realidad esto es un estándar en casi todo lo que publica GW) y también objetivos primarios, secundarios y algunos secretos, lo cual pues bueno está interesante, hace que las partidas no consistan en matar y ya. Por último también trae tres tablas que ha sido de lo más comentado de eventos climáticos, escenografía que oculta sorpresitas y una tabla de caos de la batalla. Estas tres tablas son eventos aleatorios que pueden ocurrir o no y que pueden beneficiar, perjudicar o resultar absolutamente neutrales en la batalla. Hasta ahí todo bonito, incluso tenemos algunos objetos mágicos propios del formato con precios económicos ya que apenas tenemos disponibilida de puntos par equipar a nuestros valerosas tropas. Este punto es, quizá el que más me ha sorprendido.
¿Y después de ver todo lo que incluye este nuevo formato qué hace Battle march tan especial? Pues nada en realidad. Lo cierto es que no hay nada en Battle march que no se haya visto nunca antes. Warhammer Fantasy siempre ha pecado de jugarse a 2.000 pero batallas a menos puntos siempre las ha habido, el estándar en mis tiempos mozos era jugar a 1.500 pero nadie te impedía jugar a 1.000 o a menos, lo único es que no se hacía porque a un friki nada le gusta más que la empresa propietaria de la propiedad intelectual que explota le oficialice o le canonice lo que está jugando/leyendo/coleccionando/comprando. GW nunca tuvo interés cuando yo era crío en tener un formato a 750 puntos y nunca lo promocionó ergo nunca jugamos a 750 puntos. Hoy la comunidad, la empresa y la forma de consumir (no me gusta esta palabra pero creo que es adecuada) el juego ha cambiado, y por ello Battle march, no solo existe sino que triunfa. Los jugadores veteranos hemos jugado cientos de veces a 2.000 puntos y aunque lo disfrutamos, esto también nos permite jugar con ese otro ejército que siempre hemos querido pero en el que nunca nos hemos metido. Tambien ocurre que Barbaslargas como nosotros solemos tener obligaciones o compromisos que nos impiden dedicar tanto tiempo a una actividad como esta y los más jóvenes tienen aquí una puerta de entrada mucho más suave que la que tuvimos nosotros. Battle march es un producto de marketing, uno muy bueno y que nos trae alegrías, también podemos decir.
Si echamos la vista atrás, hemos tenido tablas de eventos climáticos, aleatorios y de caos de la batalla anteriormente. En la Withe Dwarf 108 edición española de abril de 2004 tenemos unas tablas climáticas y eventos aleatorios en un artículo extenso y muy interesante sobre crear batallas, en el Manual de Campo para Generales, publicado en septiembre de 2004 también (un libro absolutamente increíble que todo jugador de cualquier wargame debería tener) también tiene un montón de material para batallas de este estilo e incluso el libro de Lustria tiene todo lo que trae Battle march pero ambientado en el territorio de los Hombres Lagarto. Estos tres ejemplos son solo los más sobresalientes de entre todo el material que ha salido de Warhammer Fantasy. Podríamos hablar de Triunfo y traición, Sangre en las Tierras Yermas o de Tormenta de Magia pero tampoco quiero enrollarme
hasta el infinito. Battle march es el sombrero nuevo de Stacy Malibú y nos lo tragaremos con anzuelo, caña y sedal porque saben lo que nos gusta y cuando nos lo dan, respondemos agradecidos. Creo que es un buen juego, que ha ido recogiendo cosillas de aquí y de allá y nos lo han envuelto en un papel bonito y reluciente y nos lo han dado en el momento adecuado. Nosotros como fandom estamos agradecidos y queremos más, aunque sin pensar en que tenemos un cuarto de juegos ya repleto de cosas con las que apenas hemos jugado y que apenas hemos vuelto a mirar.
Lo dicho, me gusta la filosofía de Battle march, voy a jugar a Battle march y em gustaría participar en el torneo del mes que viene de Battle march en mi ciudad pero soy consciente de que es un formato de juego que ni propone nada nuevo ni ofrece nada antes visto y que va a tiro hecho, como casi todo Old World. Lo cual en realidad no es malo, porque pienso que todo esto está empezando. En un par de años veremos todo esto si se estanca y muere o si evoluciona y por fin tenemos un Warhammer Fantasy Battles que no le deba tanto al Warhammer de la primera década de los 2000.
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