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jueves, 15 de octubre de 2020

La Legión Devónica

 La Legión Devónica es un capítulo renegado de Marines Espaciales del caos activo desde la aparición de la Cicatrix Maledictum en el subsector Turia. Este capítulo es de origen desconocido para el Imperio, tanto de su Primarca como de su Legión originaria y ha generado intensos debates sobre cuál es su Semilla genética. Por ahora los planetas del Imperio pertenecientes a la Región Mensis (La zona más pacífica del Subsector y el área de influencia del Imperio) ha informado de la aparición de aproximadamente unas pocas decenas de astronaves con capacidad de salto disforme y un centenar de naves más pequeñas en las que viajan pequeñas bandas de guerra que están especializadas en actos de rapiña y saqueo a poblaciones aisladas y planetas de frontera del Imperio.

La Legión ha extendido por la Región Mensis una extensa red de cultistas, sectarios y cultos caóticos infiltrados gracias a la utilización de agentes dobles, espías y desinformadores. El objetivo de estos cultos es causar confusión y desmoralización en los ciudadanos del Imperio y esto lo ha conseguido mediante una extraña sobreinformación y propaganda semioculta, difundiendo nombres, historias y leyendas sobre la Legión Devónica que las ineficientes fuerzas Imperiales del Subsector no han conseguido acallar. La mayor parte de la población humana en los planetas de la región Mensis no han visto nunca (ni verán) un Marine espacial pero todos conocen alguna leyenda suelta, algún nombre o suceso en el que hayan participado estas bandas de renegados tanto como la de cualquier otro Marine espacial leal.


Gracias a todas estas leyendas, cuentos y misterios que se han difundido por el subsector la realidad no la conoce casi nadie. Un hecho que los inquisidores e investigadores de Mensis se ha dado cuenta es que la heráldica, colores y simbología que han podido registrar no se corresponden con una uniformidad y dos guerreros que aparentemente forman parte de la misma banda de guerra parecen completamente diferentes, esto ha hecho pensar que podría tratarse de una escisión de la Legión Alfa por sus tácticas y estrategias de sabotaje, infiltración y saqueo pero muchos opinan que no debido a que, mientras que la Legión Alfa muestra una uniformidad brutal y es imposible diferenciar un guerrero del otro mientras que los guerreros de la Legio Devónica muestran una individualidad y una personalización de equipo, tácticas y estrategias que muestran con orgullo y de forma abierta.


Y es que la Legión Devónica es una legión de Descastados formada a partir de restos de otras bandas, de grupos de Marines y legionarios solitarios que están huyendo, han sido desterrados o que han perdido al resto de sus guerreros, la Legio acoge a quien quiera unirse y permanecer junto a ellos el tiempo que haga falta. Hay muchos que han tomado la Legión como su hogar permanente y los hay que vienen y van pero mientras permanecen en ella forman vínculos con sus compañeros y participan en los saqueos. Durante milenios han ido guerreando en la Disformidad, dando tumbos de planeta en planeta como nómadas espaciales luchando contra otras bandas de guerra. Ahora han conseguido introducirse en el Espacio Real y están dispuestos a montar en el Subsector Turia su propio campo de juegos.


jueves, 17 de septiembre de 2020

Construyendo el Subsector Turia

 La galaxia tiene muchas regiones cuya densidad de planetas habitables es tan baja y las tormentas disformes tan comunes que hacen que resulte muy complicado la colonización y la conquista de ellos por parte del Imperio del Hombre. Por suerte, la humanidad es tenaz y se reproduce a un ritmo que muchas razas xenos querrían. Con gran esfuerzo y trabajo duro la humanidad ha podido salir victoriosa en estos sistemas extremos y colonizar planetas fundando nuevas colonias. Uno de estos sistemas hostiles para la vida humana se trata del Subsector Turia, situado en el norte de la Galaxia, en lo ahora conocido como Imperio Nihilus.


La conquista de Turia es uno de esos grandes hitos y logros de la humanidad que nunca aparecerá registrada en los grandes anales del Imperio aunque podría medirse sin problemas junto a algunas de las más impresionantes hazañas de la Gran Cruzada. Mucho de lo que se cuenta entra dentro de la leyenda y poco se puede sacar realmente que se pueda saber a ciencia cierta. Hay rememoradores y arqueotecnólogos que creen que han encontrado restos de algunas de las primeras diásporas de la humanidad que surgieron de la Sagrada Terra pero el Subsector se encuentra tan alejado del Sistema Sol que muchos se ríen de que algo así pueda ser siquiera probable.



Lo cierto es que la humanidad ha vivido allí muchísimos milenios y hay ruinas de construcciones tan complejas, antiguas y a la vez tecnológicamente tan avanzadas que escapan a toda lógica y por las que importantes tecnosacerdotes y arqueotecnólogos han mostrado gran interés hasta que el descubrimiento de que la arquitectura humana y una arquitectura xenos de origen desconocido se entremezclaban hizo que la Inquisición clausurara todas las investigaciones y purgara con fuego parte de esas ruinas.

Una característica curiosa de Turia es que a pesar de su aislamiento tiene una capacidad de autoabastecerse asombrosa. Cuenta con gran cantidad de planetas y al menos un planeta de cada uno de los tipos de planeta que designa el Adeptus Administratum además de una cantidad más que respetable de mundos salvajes y destruidos cuyas condiciones, ya sea por la presencia de Xenos hostiles o la inclemencia de sus características planetarias las hace inconquistables o ingobernables por parte de los humanos. Este sistema de planetas tiene lo suficiente y necesario como para considerarse una región del Imperio en paz a pesar de su lejanía a la Sagrada Terra y a los Sectores Imperiales más importantes y pacíficos. Quizá se deba a su aislamiento o a su bajo nivel de importancia estratégica que ha podido evitar gran parte de los enemigos que asedian sin piedad el Imperio del Hombre.

Pero sin duda la característica más relevante que muestra el subsector es que está protegido por una gigantesca tormenta disforme de cientos de miles de kilómetros de diámetro, como una esfera protectora que vista desde fuera a varios años luz de distancia parece un huevo púrpura flotando en el espacio. Esta tormenta disforme, llamada el Halo por los habitantes del subsector no ha cesado su actividad a lo largo de millones de años pero no es totalmente impenetrable, la Luz del Astronomicón, aunque débil es capaz de penetrar por algunas de las zonas menos densas y los habitantes han aprendido a convivir con los cielos purpúreos, verdosos y amarillentos. Curiosamente, la presencia demoníaca es débil y a pesar de que muchos de los planetas están abandonados, perdidos a manos del Caos o de xenos, la población Imperial ha conocido la paz durante largos siglos, como si vivieran en una burbuja protectora.

 


Hasta la llegada de la Cicatrix Maledictum y la vuelta de la Legio Devónica.


(Continuará)

lunes, 13 de julio de 2020

Cronología del Subsector Turia (I)

Estos eventos abarcan los principales eventos del subsector Turia durante los eventos posteriores a la Cicatrix Maledictum. Han habido más batallas y conflictos en el subsector pero aquí vamos a narrar los principales eventos en los que han participado los personajes protagonistas de nuestras historias.

·         Encuentro con la Legión Negra:
El Comando Skitarii Ad0-B explora diferentes planetas buscando arqueotecnología de la época oscura de la tecnología. Explorando los restos del Mundo Forja Llúria XIII, hoy en día abandonado por un antiguo cataclismo descubren a un grupo de Marines espaciales del caos de lo que parece la Legión Negra y los interceptan mediante un asalto orbital con paracaídas gravíticos. Los Skitarii son rechazados pero reciben órdenes de investigar la actividad caótica pues la presencia de la Legión Negra en el sector ha sido siempre un rumor pero hasta ahora no se había confirmado por un agente del Imperio. El comando Ad0-B llama se distingue por su capacidad de respuesta y recibe acceso a un nivel de conocimiento sub-zeta/b10050. El Tecnosacerdote que los comandaba es relevado y son asignados a un Tecnosacerdote Dominus del Mundoforja Osca IV llamado Xim-0.


·         Restos de la batalla:
El Comando Ad0-B encuentra restos de una batalla entre Marines espaciales del Caos y Aeldarii en la séptima luna del planeta Yarrit, en concreto encuentran restos de disparos de bólter y el cadáver de un marine Espacial con unas señales no registradas con fragmentos de estrellas Shuriken en el cuello y la armadura abierta mostrando la carne impura. Los Skitarii destinados a estudiar las ruinas imperiales no encuentran nada relevante en las ruinas que expliquen el motivo de esta escaramuza ni rastro de los Aeldarii. El Tecnosacerdote XIm-0 busca en antiguas placas de datos arcanos la simbología encontrada en la armadura del Marine.


·         La llegada de la Legión:
La Legio Devónica surge de las profundidades de una tormenta disforme. No se sabe nada de ellos previo a su aparición en el Sistema Llúria, ni tampoco su número. En el sistema empieza a escucharse rumores de asaltos del Caos a diferentes planetas que nunca habían recibido ataques y los piratas, asaltantes y cultistas del Caos que ya habitaban el sector sienten un extraño nerviosismo por su aparición. El Astra Militarum empieza a reconocer en los cadáveres que encuentra después de cada asalto del caos símbolos blasfemos que nunca antes habían sido vistos y extraños informes de aberraciones mecánicas demoníacas emergen de los vocoemisores antes de quedarse mudos. La férrea paz que el Imperio había conseguido mantener en los planetas que dominaba empieza a flaquear y a desvanecerse. El tecnosacerdote XIm-0 aumenta sus bases de datos con simbología herética debidamente sellada y purificada para evitar la corrupción.

·         Caza a los Herejes:
Los Caballeros Grises detectan actividad caótica en el planeta Abadie. En una de las sub-colmenas descubren a la escuadra Umbría (un comando de Astartes herejes) realizando acciones de espionaje y saboteo a los recursos de la sub-colmena. Realizan un estudio de la situación profundamente y los 5 Caballeros preparan una estratagema de pinza contra los Marines del Caos. Los caóticos se dan cuenta del repentino ataque en cuanto las cabezas de estos comienzan a separarse de su cuerpo como si de champan de Yarrit se tratase. Un Caballero Gris intenta rodear el comando Umbrío y atacar mediante un ataque de lanzallamas pesado pero el hermano Acutus , de la Legio Devónica es más rápido con su rifle de plasma y fríe al Caballero. Los Astartes caóticos supervivientes se funden con las sombras y desaparecen del campo de batalla. Los Caballeros Grises hablan con los dirigentes de Abadie y peinan el planeta pero no se encuentra ni rastro de los Marines ni de cultistas que se puedan relacionar.


·         Buscando entre las ruinas:
En las ruinas de una ciudad Imperial estalla una escaramuza entre los astartes caóticos de la Legio Devónica y los Drukhari. Mientras un cultista con ametralladora pesada controla la posición abierta de una ancha avenida los Drukhari avanzan por entre las ruinas de los edificios intentando no ser vistos. Mientras tanto, el líder de la escuadra Umbría utiliza su posición en las alturas de un edificio y lanza un ataque con su puño de energía directo a acabar con las brujas eldar. Al otro lado de la avenida, Pegomastax y un grupo de cultistas se las ven con un comando compuesto por cabalistas y Brujas eldar. Al encontrar esa resistencia desesperada los frágiles Drukhari emprenden la retirada sin cumplir su objetivo

·         Búsqueda de la Reliquia:
La escuadra Umbría se enfrentó a los Orkoz del Klan “ Loz Deskitadorez” en el planeta Mar-Vell III que, durante meses se habían estado fortificando para evitar una invasión. Estos Orkoz llevaban décadas luchando entre con otras tribus Orkaz, creciendo y haciéndose más y más fuertes, e incluso habían construido un pequeño fuerte en el que esperaban resistir a la invasión del Caos. Oportunamente, a la Legión Devónica solo le interesaban unos pequeños fragmentos de tecnología aeldarii que por lo que se sabía servirían para localizar un artefacto eldar de construcción de Mundos Astronave. Debido al caótico método de construcción orka, los pielesverdes se habían dejado sin darse cuenta los fragmentos de tecnología a las puertas de la fortificiación pensando que serían simple chatarra elfa. Así que los Astartes se lanzaron a por los fragmentos entre una lluvia de disparos de los akribilladores de los Chicoz e incluso de un Tipejo vazilón que no paraba de gritar retos e insultos que no fueron contestados puesto que una vez que cogieron los artefactos los marines salieron huyendo de ese planeta infestado de pielesverdes.

(Básicamente es un resumen de las partidas que he jugado a lo largo de esta octava edición de Warhammer, todas son batallas del juego Kill Team contra diferentes oponentes, realizaré una narración de las batallas que juegue en novena edición pero como también parece que avanza el trasfondo, las siguientes batallas ocurrirán dentro de la cronología de novena)

lunes, 6 de julio de 2020

Dramatis personae: Megara Therion


Llamada La Bestia de Mar Devónico. Una salvaje Marine espacial líder de la banda de guerra llamada la Legio Devónica. El nombre es conocido en el subsector Turia aunque poca gente sabe dónde se ubica ese mar o a qué hace referencia. Los cultos heréticos difunden su nombre y anuncian los actos de piratería y rapiña por todos los planetas del sistema. Megara Therion es una guerrera terrible que suele luchar embutida en una antigua armadura de Exterminador con dos garras aceradas que mueve a una velocidad totalmente antinatural.


Como líder es respetada por su Legión y su palabra es escuchada junto a la del resto de Señores del Caos, un rasgo muy llamativo es que suele celebrar banquetes y fiestas en su barcaza de guerra con abundante comida y bebida que comparte incluso con los desgraciados y desafortunados adoradores del caos que suelen utilizar de sirvientes. En la batalla, Megara suele lanzarse de cabeza junto a su escuadra de Marines juramentados en armadura de exterminador. Cuando no está de saqueo o de batalla contra los esbirros del Falso Emperador suele buscar planetas salvajes en los que practicar su pasatiempo preferido, la caza de bestias terribles. Megara suele internarse durante días o semanas en las densas selvas o desiertos ardientes en busca de los monstruos más terribles con los que se pueda encontrar. Una vez allí intenta someterlos a su voluntad por la fuerza y si son animales indómitos que no pueden obedecer procede a su caza de forma implacable y cruel.


Cuando practica estas cazas salvajes su mayor placer es encontrar bestias tan enormes y salvajes que sea necesario el uso de su armadura Exterminador para luchar contra ellas. Uno de los relatos siempre aclamados en los banquetes celebrados en la Barcaza de guerra es cuando se enfrentó a las Salamandras de lava en el planeta Tully, durante la pelea Megara cayó en una grieta repleta de lava y emergió por su propio pie gracias a la potencia de la armadura para acto seguido lanzarse sobre el lomo de la Salamandra y cabalgarla durante días hasta que el animal admitió la montura.


Le acompaña la escuadra Venator, una escuadra de cinco Juramentados en armadura de exterminador que la acompañan a la batalla. Estos guerreros y sus armaduras han aparecido repentinamente en el sistema Turia II debido a la aparición de la Cicatrix Maledictum y han protagonizado actos violentos por todo el sector. La lealtad a Megara es total debido a su cercanía, a la lealtad que ofrece en respuesta la propia Megara y a su propensión a contar historias de sus batallas en opíparos banquetes. La preferida de muchos es una en la que cuenta cuando una vez, estando en el Ojo del Terror Megara le propinó un rodillazo tan fuerte a un demonio de Tzeentch en la cara que su esencia se incrustó en la pieza de armadura. Debido a ello la armadura de Exterminador de Megara posee una cara maligna que parlotea y ofrece consejo a su portadora. También distrae enemigos y confunde la mente de los que están alrededor aunque Megara conoce el nombre real del demonio y mantiene extremadamente limitado su poder.



jueves, 24 de enero de 2019

Dramatis personae: Pegomastax

El marine estaba desnudo, arrodillado en el centro del círculo recitando el ritual, su piel amarilla brillaba de sudor por el esfuerzo. Los pedazos de armadura descansaban en orden apoyados en una roca, los ojos del yelmo picudo miraban hacía el vacío cielo del planeta mientras el pequeño sol giraba a su alrededor a gran velocidad.

Una vez las palabras pronunciadas fueron lanzadas al inmisericorde vacío disfrome, el aire alrededor del guerrero se torció, se dobló sobre si mismo e hizo una pirueta, un pico lleno de un millar de pequeños dientes cónicos y afilados habló con cuatro voces a la vez:


Marine táctico leal trasformado en caótico, el brazo del arma de mano es de los Hombres Lagarto y el de la pistola es de los enanos de Warhammer Fantasy, la tela de la pierna es masilla verde y el engranaje de la peana de un tippex.


-¿Me llamarás Pegomastax? Habré escuchado tu llamada? Decías ¿Que deseaste?

-Te saludo, Anseris bienvenido al plano mortal, ha pasado ya el tiempo que hablamos ¿Has conseguido aquello que prometiste?

-Si, si... lo haré, tuve aquí mismo el objeto. ¿Quisiste verlo?

-El círculo que me protege está listo, no quiero que lo traspases pero el arma puede hacerlo siempre que no hayas traicionado tu promesa.

Imprimado en rojo Khorne y pintado con los colores de un capítulo leal, según el trasfondo que estoy creando son los restos de una legión leal que ahora sirve al caos y algunos de los guerreros visten o bien los colores de su capítulo original o armaduras rapiñadas de los emigos caídos.


El demonio pareció ofendido, o lo intentó. Había tenido pocos contactos con humanos y los conocía menos de lo que él alardeaba. Pegomastax advirtió que el demonio en realidad estaba complacido por la reticencia a confiar en él, la sospecha de una traición es motivo de regocijo para este tipo de demonio.

-¿Te hube traicionado yo alguna vez? Me pedirás un arma porque pierdes tu la tuya en aquél planeta cuando luchas contra tus hermanos pero yo hubiera cumplido mi promesa pero entonces...

-¡Basta! -Dijo Pegomastax alzando una mano, irritado. Ya era bastante complicado seguir la cháchara de este tipo de demonios y era aún peor cuando era uno de esos que no comprendía el concepto del tiempo y utilizaba mal los tiempos verbales. Las cuatro voces callaron.

-El arma, enseñamela.



La armadura está pintada al estilo Ultramarine, aunque los brazos amarillos y escamosos y los tatuajes dejan claro que es un sirviente del caos. Puede que sea un Ultramarine caído en el caos o un guerrero que mató a un Ultramarine y se puso su armadura.


El pico del demonio, de una coloración metálica similar al oro se torció en un gesto emplumado y el aire se solidificó en forma de pistola a los pies de Pegomastax. El artefacto era pequeño, mucho más que un bólter, estrecho y lleno de engranajes. Parecia arcaico y rudimentario, casi un juguete al lado del ruidoso bólter. Publius sorprendido miró con desprecio el pequeño juguete que yacía a sus pies.

-Se lo quito de las frías y muertas manos a un guerrero contra el que lucharemos. Será un poco más bajo que tu, con un largo pelo en la cara. Sorbería su alma y derribó sus fortalezas en las montañas es un plato delicioso. Hube mejorado su arma. Ahora fue mas potente.

Con suspicacia el guerrero cogió el arma que le tendía el demonio. El Espíritu máquina de su bólter había sido corrompido hacía mucho y el Caos no siempre favorece con sus mutaciones, perderlo fue perder el último hilo que lo sustentaba al Imperio al que sirvió antaño. No obstante, la Guerra Eterna sigue rugiendo a su alrededor y un Guerrero Astartes no es nada sin su arma. El Mechanicum oscuro le habló de una entidad disforme que podría proporcionarle un arma en condiciones. Cogió la pequeña pistola con cuidado, lamentando la posibilidad que el demonio le estuviera colando una baratija y temiendo que el demonio le hubiera engañado o que era tan idiota que no comprendía lo que le había pedido.

El arma no era un bólter, desde luego y su forma y ergonomía no estaban hechas para la mano de un astartes sino para alguien mucho más bajo y pequeño. Aún así, comprobó si tenía munición, en su interior había una pequeña bola de metal que parecía un proyectil sólido arcaico, amartilló con el dedo y apuntó a una roca enorme que había a unos metros de distancia. El disparo sonó débil, como un pequeño petardo como los que lanzaban los niños en las celebraciones de su antiguo planeta de origen. La roca estalló como si hubiera implosionado una granada dentro. Impresionado por la explosión, el marine miró el arma, sorprendido.

Será un Marine espacial del Caos en mi banda de Kill team, es el primero de mi banda que pinto e irá armado con una espada sierra y pístola bólter.


-Hago unos apaños en el arma. Disparó mucho mejor que en manos del pequeño guerrero.

-¿Qué tipo de munición lleva?

-¿Que fue munición? -Preguntó con interés el demonio, parecía no comprender la palabra.

Publius miró otra vez el arma ignorando al demonio, volvía a haber una pequeña bola de metal lista para disparar. El arma parecía estar modificada por el demonio y dispararía siempre igual. Estaba bien, le valía.

-Bueno, me gusta ¿Qué pides por el arma?

-Nada, poderoso Publius, para ti será gratis -Dijo con evidente malicia- solo quise llevarte la muerte a tus enemigos.

El pico dentado hizo un amago de sonrisa intentando parecer alguien en quien confiar, gorgoteando de forma horrible. El demonio no engañaba a nadie. Pegomastax se preocupó. Estaba convencido de que esto le iba a salir muy caro.