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martes, 1 de mayo de 2018

5.1. Píncipe Lindir y Cazadores de Úlfgar El Carnicero VS Mercenarios de Samuel Sime y Incursores de Isgaard Mantonocturno.

El sonido del hueso al partirse arrancó una sonrisa cansina a Úlfgar El Carnicero, mientras el pecho de aquel humano se hacía astillas. El Matador estaba empezando a cansarse de aquella campaña, al principio había creído que esa alianza de enemigos supondría un peligro real... lo cierto es que al principio lo había parecido así, pero ahora no se diferenciaba en nada de sacudir elfitos.

–Si, Craneo, ya sé que en parte esta guerra ha consistido en sacudir elfitos, pero me entiendes –dijo mientras bloqueaba una alabarda y partía el arma por el hasta–. Lo que me refiero es que me hago mayor y necesito algo más, creía que aquí podría encontrar una muerte gloriosa, pero me parece que no va a ser así.

A sus pies cayeron dos confundidos humanos más, mutilados en las formas creativas que su humor dictaba aquella mañana. Un mercenario cargaba contra él, espada en ristre, pero Úlfgar desenfundó un cuchillo de caza que llevaba al cinto y lo lanzó contra el atacante, que se desplomó fulminado con un palmo de acero allí donde solo tendría que haber materia gris.

–No lo sé, Cráneo, creo que estoy perdiendo la pasión por mi trabajo. No, no, en serio, lo he meditado, siempre es lo mismo. Llego a un sitio, mato gente o decapito un monstruo y me voy. ¿Y para qué? Nunca encuentro un rival a mi altura.

Dio un puñetazo en la entrepierna a un humano, que cayó de rodillas y sacó una pistola en un desesperado intento por salvar su vida; Úlfgar le arrebató el arma con desgana, le metió el cañón en la boca al pobre infeliz y apretó el gatillo. La nube de sangre, hueso y sesos palpitantes impactó en la cara de otro mercenario, que quedó ciego durante un instante y fue decapitado por uno de los cazadores enanos.

–A veces pienso que no hay nada en el mundo que vaya a sorprenderme... mucho menos que pueda darme la muerta que busco.

Entonces, mientras la infantería enemiga se barría en retirada, Úlfgar miró a lo lejos y vio al Príncipe Lindir y sus caballeros dragoneros, rodeados de enemigos y vendiendo caras sus vidas. Poco a poco, los guerreros de Caledor iban cayendo uno a uno abrumados por su inferioridad numérica, pero todos ellos dispuestos a vender cara su vida con honor. El Matador se quedó un instante contemplando la escena, pensativo.

–Cállate, Cráneo. No. ¿Y tú qué sabes? ¿Ironía? La ironía es para los bardos, yo soy un guerrero. Mira, ¿sabes qué te digo? Qué estás colgado del estandarte de Waldruf, se supone que estás demasiado lejos para que te escuche. ¡Así que silencio!

Úlfgar empuñó su hacha de combate y se encaminó de nuevo a la refriega, jamás pensó que diría aquello, pero tenía que salvar a un elfo que merecía vivir.


Autor: Ximo Soler.






domingo, 15 de abril de 2018

Ronda 4.3. Cazadores de Úlfgar el Carnicero (Enanos) VS Mercenarios de Samuel Sime (Mercenarios)

Querida Arianna, lamento no haberte podido escribir antes. Las cosas no van bien, estoy demasiado cansado de esta maldita campaña y de mentir a mis soldados como para engañarte a ti también. Los dos últimos días los he pasado en la cama con fiebres, el médico dice que tengo suerte de seguir con vida, pero no te preocupes porque en estos momentos me encuentro restablecido. Debo confesarte que estoy desesperado, estos malditos perros son impermeables a la disciplina y el sentido común, huyen cuando deberían atacar y luchan cuando lo sensato sería retirarse... y nuestros patronos pierden la paciencia. La hueste con la que empezamos la campaña está absolutamente diezmada, hemos reunido a los supervivientes para defender el territorio en torno a nuestro campamento, a la espera del inminente ataque. 

Si hoy sigo en pie es gracias a Granizo, que me ha sacado con vida de las situaciones más comprometidas. Sin duda, es el soldado en quién más puedo confiar en este momento, ya que si mis hombres no se han amotinado es simplemente por la amenaza que suponen nuestros enemigos. En la última batalla intentamos rodear a un grupo de enanos sin ningún éxito, sus exploradores consiguieron neutralizar a mis arcabuceros y a la balista casi sin esfuerzo, dejándonos sin opciones de victoria. ¡Maldita sea, cada vez que esos malditos enanos y elfos nos disparan una ráfaga, el ejército de delincuentes que gobierno se bate en desbandada! Ojalá tuviesen el mismo valor en el campo de batalla que en las tabernas, donde todos se consideran asesinos y generales de renombre. Sin duda, montaría sobre Granizo y volvería contigo ahora mismo si no fuese porque debo cumplir el contrato firmado con nuestros pagadores, así que me quedaré y lucharé una vez más, pues no me restan hombres para muchos más enfrentamientos. Tan solo espero que la fortuna me siga sonriendo como hasta ahora y las alas de Granizo me mantengan alejado de la muerte. Junto con esta carta te envío todo el oro que he ganado hasta ahora, con él tendrás para subsistir una buena temporada si a mi me ocurriese algo, los mensajeros son personas de confianza a quién ya he recurrido otras veces para misiones especiales. Rezo todas las noches, como me pediste, aunque solo lo hago por ti y por el pequeño Matías, a la gente como a mi solo nos escuchan los dioses de la oscuridad y no quiero tener tratos con ellos. No más de los que he tenido ya en las últimas semanas... a veces me gustaría que los dioses del bien y la luz atendiesen con tanta asiduidad a los mortales como sus enemigos de la oscuridad. Pero ya está bien de divagar, el amanecer se acerca y tengo responsabilidades que atender. 

Nos veremos pronto, amor mío, te lo prometo. Dile a Matías que su padre le llevará un regalo cuando vuelva a casa. Siempre tuyo, desde algún lugar de los Reinos Fronterizos. 

Capitán Samuel Sime. 


Autor: Ximo Soler

domingo, 1 de abril de 2018

Final Fase 3: Contubernio del mal


La enormes hogueras hacías que las sombras del interior de  la tienda bailaran como si fueran demonios frenéticos. Los tambores y los gritos de los orcos zalvajez no ayudaban a relajarse. Pocas veces había estado Samuel Sime en una tienda con unos generales como estos, Grimgor era una montaña de músculos tan grande como el propio ogro y el aura de violencia que transmitía con cada movimiento solo hacía que a Samuel le hiciera padecer un dolor de cabeza justo detrás de los ojos y unas ganas de aporrear a alguien como solo había sentido en plena batalla, como cuando estás con el barro y la sangre hasta los ojos y solo piensas en darle una patada en la cara al soldado que está en el suelo y que tienes que evitar que se levante, porque si no, te dará la patada a ti.

El orco habló:
-¿Zamuel, tú que opinaz?

Samuel volvió de las profundidades de su mente.
-¿Eh? Sí... Esto... Hemos sufrido bajas, la cabrona de Finulein nos pegó muy duro, pero nosotros lo somos más. Por lo que me han contado los exploradores, han tomado presos a muchos de mis soldados. ¡Ja! -Rió de forma amarga- debería haber matado a esa panda de perros... Conozco a los que se llevó y son una panda de hijos de puta que vana hacer la vida imposible a esa elfa. Los escogí personalmente después de un asalto a una fortaleza de los Hombres rata, habían sobrevivido varios meses en las jaulas de las ratas... Que aprovechen las vacaciones que han cogido de los elfos. Cuando los vuelva a coger ¡Van a saber lo que es trabajar!

-Me alegra zaber que tuz chicoz zon chicoz duroz, ¡Pero los chicoz duroz no valen para nada zi eztan con loz elfoz!- Dijo Grimgor dando un puñetazo en la mesa.- ¡Loz cochinoz elfoz noz eztán deztrozando! ¡No eztamos conziguiendo ninguna pozizión! ¡Tenemoz que llegar a eza fortaleza de alguna forma!

-Eso es cierto Grimgor- Intervino Yuggath- El camino que dijo el enano estaba mejor defendido de lo que esperábamos.

-¡Tu cállate Yugazz! ¡Todoz hemoz vizto como te agarrabaz laz faldaz y zalíaz corriendo delante del elfo de loz caballoz! -Gimgor hizo un gesto teatral burlón con las manoz- Dizez Uuuuuuuuh... Y hazez muchaz cozaz con laz manoz y dizez muchaz palabrejaz raraz y la gente muere cuando hazez ezo... ¡Pero no zabez nada de comandar tropaz y de luchar de verdad! Dijizte que el enano aquel de la crezta naranja lo habíaz matado pero me tocó a mí acabar el trabajo.

Samuel Sime sintió un escalofrío en la nuca, en parte por las dos enormes bestias discutiendo delante de él y en parte por la extraña voz susurrante que en un rincón de la tienda dijo:

-El enano del que habláis sigue con vida, está herido de por vida por lo que habéis hecho los dos, pero vive y lucha como siempre.

Una de las sombras de la tienda dejó de bailar al son de los tambores orcos y se hizo más densa, casi material. La sombra habló:

-Me envía mi amo Ernhuzk, el enano no ha conseguido establecer su posición, no tendréis el apoyo por su parte, el elfo que llamáis Isgaard si ha conseguido su plan, su posición es adecuada para el asalto. Decidme y le entregaré la información a los otros generales ¿Habéis conseguido vuestras posiciones? ¿El asalto a la torre es la que planeamos? Contestadme y enviaré las respuestas a mi amo Ernhuzk.

El ogro se acercó a la pequeña y sibilante criatura del caos y le dijo:

-Dile a tu amo que no hemos conseguido las posiciones, el camino estaba defendido, intentamos emboscar a los enanos pero fue una trampa y Lindir nos atrapó y rompió nuestras filas. Finulein también destrozó el flanco oeste con el que Samuel protegía nuestra posición y hemos tenido que huir al norte, necesitamos saber la posición de Ernuzhk y si podemos apoyarnos en él para marchar a la torre. A pesar de eso, creemos que podemos tomar la torre por asalto si cargamos por el camino del sur, no es el plan que habíamos acordado, pero si Isgaard está donde acordamos, quizá el asalto deba ser por ahí.

La criatura asintió, y con una sonrisa malévola contestó:
-Transmitiré la información a mi amo... ¡Ah, por cierto! Vuestros enemigos están a punto de abrir la cámara y de desvelar sus secretos... Están tardando mucho, pues no tienen ni idea de como funciona esa cámara- El demonio pareció complacido por ese dato- Es tan fácil de abrir que hasta uno de vuestros cachorros podría hacerlo... Menos mal que sois vosotros los que contáis con mi ayuda... Espero que podáis conseguir pronto llegar hasta ahí pues como utilicen el Artefacto no podréis contar conmigo...

Y los ojos se fundieron con la sombra y desaparecieron.

-Malditos demonios, son traicioneros y malvados, esta campaña no acabará bien si la dejamos en sus manos - Dijo Samuel Sime. Aunque en su interior pensaba que era una buena forma de transmitir órdenes a sus tropas... si se pudiera eliminar de alguna forma la capacidad que tenían de mentir y de transformar todo lo que dicen a su antojo... Quizá sean útiles.

Autor: Draughleth



domingo, 4 de marzo de 2018

Ronda 3.2. Corsarios de Finulein (Altos elfos) VS Mercenarios de Samuel Sime (Mercenarios)


La batalla había terminado tan rápido como había dado comienzo y los Altos Elfos dominaban el campo de batalla. El ataque había sido fulminante, como el golpe de un martillo sobre un yunque, dejando tras de sí multitud de muertos, heridos y prisioneros. A lo lejos, el pegaso del escurridizo líder mercenario volaba en busca de cielos menos hostiles; pero Finulein Sin Tierra estaba segura de que algún día la suerte de aquel humano terminaría por agotarse. Durante un segundo se preguntó cuántas derrotas más podrían soportar aquellos perros de la guerra antes de buscar un nuevo líder o, incluso, un nuevo cliente que les garantizase más días de supervivencia. Y sin embargo, habían aguantado la posición como si luchasen por una causa, lo cual no dejaba de sorprenderla. Entendía las razones del resto de enemigos, pero no el motivo por la que aquellos mercenarios consentían en continuar su papel de carne de cañón. Estaba claro que aquella posición no les ofrecía ventaja táctica alguna y, sin embargo, la habían defendido pese a las últimas consecuencias, llegando a causar muchas bajas entre la caballería élfica y los exploradores. 

Caminó hasta el pequeño campamento que se estaba formando para atender a los heridos, saludando a soldados y dando órdenes por el camino. A un lado del campo, cientos de hombres esperaban –maniatados y vigilados– a que ella decidiera su suerte... Al recordar el crudo combate que se había producido contra la infantería de élite y en los Asur que habían caído durante la refriega, estuvo a punto de ordenar a los Maestros de la Espada que ejecutasen a aquellos seres insignificantes. Sin embargo, si en algo había insistido su padre era en que aprendiese a valorar el potencial de los humanos y que sintiese compasión por sus cortas y ásperas vidas. Tal vez tenía razón... Aquel era el día de suerte de aquellos perros de la guerra, ya que la campaña había terminado para ellos pero iban a conservar la vida. Los enviaría a Tor Tal-Harin junto a los heridos de los Altos Elfos e irían a parar directamente a las mazmorras, después ya vería qué decidía hacer con ellos; sin embargo, aquel día ya se había derramado demasiada sangre. La guerra continuaría al día siguiente, pero era posible que fuese momento de mostrar algo de compasión por quiénes no eran más que herramientas de los verdaderos enemigos. 

Autor: Ximo Soler








domingo, 11 de febrero de 2018

Combatientes de la Liguilla: Mercenarios de Samuel Sime


    Personajes
    • General Mercenario: 191 puntos
      • Moneda de la suerte
      • Ensartadora
      • Pistola
      • Escudo
      • Armadura pesada
      • Pegaso con barda
      • Renombre: Coordinación felina
    • Hechicero Mercenario: 145 puntos
      • Nivel 2
      • Varita de poder
      • Anillo de Corin
    • Pagador: 94 puntos
      • Pistola
      • Anillo de fuego infernal

    Básicas
    • 3 unidades de 10 Arcabuceros: 378 puntos
      • Armadura pesada
      • 3 Oficiales

    Especiales
    • 20 Escoltas del pagador: 393 puntos
      • Escudo
      • Alabarda
      • Pabellón del poder
      • Grupo de mando
      • Decapitadora (oficial)
    • Balista Tileana: 65 puntos

    Singulares
    • Ogros Comehombres: 222 puntos
      • Ristra de pistolas ogras
      • Armadura pesada
      • Exploradores
      • Hostigadores

    viernes, 9 de febrero de 2018

    Ronda 2. 1 Ejército de Grungtham el Sabio (Enanos) VS Mercenarios de Samuel Sime

    El olor a pólvora lo impregnaba todo. El tronar de la artillería hacía retumbar el suelo a un lado y otro del campo de batalla. Grungthan miró a sus Barbarlargas, enanos a los que conocía de toda la vida: había luchado con ellos, había bebido con ellos y sabía que morirían antes que batirse en retirada. Confiaría su vida a cada uno de ellos y, de hecho, en los siguientes minutos tendría que hacerlo. Porque cuando pensaba que el combate se reduciría a contemplar cómo los cañones despedazaban al enemigo a lo lejos, vio aparecer por el flanco derecho a un grupo de Ogros –acompañados de un imponente Pegaso de guerra– que habían conseguido flanquear su formación de combate. Intentó hacerse oír por encima del constante cañoneo y, un momento después, el cuerno de guerra de su escolta iniciaba una ordenada maniobra para encarar a los atacantes. Los mercenarios cargaron con sus armas en alto, dispuestos a triturar las primeras filas, mientras el comandante humano se dirigía como una flecha directamente hacia Grungthan. Los Barbaslargas iniciaron un cántico de combate que hablaba de antiguas gestas y agravios resarcidos, eclipsando al griterío enemigo. Un instante antes de que el choque se produjese, la primera fila de enanos se abrió y dejó huecos justo donde caían las grandes espadas ogras. Aquí y allí alguna hoja de acero afortunada cayó sobre carne, pero el sonido no fue nada comparado con los aullidos que produjeron las hachas de Barak Varr al contra-atacar. De un solo golpe, frío y brutal, la mayoría de los Ogros fueron ejecutados. Al mismo tiempo, Grungthan hendía el escudo del líder mercenario al tiempo que este clavaba su lanza entre las placas protectoras del Señor de las Runas. Tras el intercambio de golpes, el Pegaso se encabritó y salió volando del combate. Los Barbaslargas lanzaron gritos de victoria, los cañones órgano siguieron escupiendo muerte y los mercenarios de Samuel Sime huyeron huyeron para luchar otro día.

    Autor: Ximo Soler








    Y el marcador:

    Final Fase 1: Contubernio de la destrucción

    La fortaleza había sido abandonada hacía muchos años, estaba situada en un estrecho valle rodeado de frondosos bosques. El silencio que allí había reinado durante siglos se vio roto de forma brusca por la presencia de cerca de un millar de guerreros de distintas razas que allí se reunían y festejaban sus victorias o se lamían las heridas de sus derrotas; el torreón principal era una montaña negra de cascotes pero la plaza de la fortaleza estaba semiiluminada por la luz de Morrslieb, que brillaba en todo su esplendor.

    -Ah... Es una buena noche para las conspiraciones y los planes ocultos… ¿No crees, mi amigo oscuro?

    -No habláis como haría un Ogro, Yuggath… Pareceis -Dijo pensando sus palabras- otra cosa, no sabría qué decir…

    -Ah pero es que soy algo más que un ogro… y algo menos también ¡Pero mirad! Aquí comienzan a llegar nuestros invitados.

    Grimgor entró en la plaza, la luz de Morrslieb iluminó el semblante tallado en piedra del orco.

    -Yuggazz, azí era como te llamabaz ¿No? Tuz Ogroz acaban de retar a miz machotez a un duelo de comer, ezpero que tuz Brutoz zepan lo que ze hacen, miz inmortales no zólo zon invictoz en la batalla.

    -Pues han encontrado en los Brutos un rival a su altura, entonces. Espero que no haya heridos, gane quien gane.

    -Tranquilo, la alianza sigue en pie, zi hay heridos ahora, habrán muertoz luego; miz inmortales lo zaben bien. En fin ¿Qué tripa ze le ha roto al elfillo? He oído que le zalió bien lo de matar a tuz primoz blancoz.

    El elfo oscuro murmuró, molesto algo inteligible.

    -Fue un placer matar a todos esos Asur, ciertamente. Imagino que el mismo placer que sentiríais al acabar con todos esos enanos… Unas bestias impresionantes esos… Guerreros tuyos, estoy seguro que remarían muy bien en una de nuestras arcas negras.

    -¿Qué eztáz insinuando elfillo? Miz Machotez zon orcoz librez- Alzó a Gitsnik, amenzador- Ezo tenlo claro, ozcurito.

    -Haya paz entre nosotros, ya habrá tiempo para repartirnos el botín luego. Mirad, ahí vienen el resto de nuestros aliados.

    Ernuzhk Espadahumeante entró en la plaza junto con una pequeña guardia de soldados enanos, un aura oscureció la noche y el penetrante aroma del azufre invadió a los presentes.

    -¿Qué haze eze aquí?- gritó Grimgor, colérico.- ¡No me dijizteiz que ezoz estaban en el ajo! ¡Taponez negroz azquerozoz! ¡Oz mataré con miz propiaz manos!

    -Ya os lo decía yo Yuggath, estos orcos son unos animales primitivos y salvajes-Dijo Isgaard echando mano a la empuñadura de su espada- ¡Me agotas la paciencia bestia! ¡Debería acabar con tu miserable existencia!

    -¡Ven aquí elfo de los cojonez! –Bramó Grimgor- a ver qué zabez hazer con eze picho que llevaz ahí.

    -¡Guardad esas ansias de lucha para el enemigo! - dijo Yuggath, interponiéndose con todo su tamaño entre el orco y el elfo.

    El enano gruñó, enseñando los dientes afilados y dijo:

    -¡Que el Padre de la Oscuridad os entregue el cráneo de vuestros enemigos en bandeja! No es de mi agrado aliarme con un asesino de Dawi Zharr como tú, Grimgor. Pero el odio que nace en mí contra mis primos es más intenso que el desprecio que te ofrezco. Esta alianza es de nuestro agrado a pesar de tener que relacionarnos con estas razas inferiores. Aun así no os quepa duda que en cuanto todo esto acabe, todos seréis nuestros esclavos.

    -No me gusta eso de razas inferiores, amigo bajito. He oído que os dieron una buena tunda allí abajo vuestros primos. –El humo del apestoso puro de Samuel Sime se impuso por encima del aroma a azufre de Ernuzhk cuando entró en la plaza junto con cinco de sus alabarderos.

    -¡Que insolencia es esta! –Bramó uno de los guardaespaldas del Enano. –¡¿Cómo osáis hablarle así a nuestro señor Ernuzhk!?.

    Ernuzhk alzó una mano, deteniendo a sus guerreros.

    -Vuestra armada tampoco salió bien parada del encuentro contra los odiados Asur. ¿Acaso la inversión realizada en esta empresa ha sido insuficiente para vuestros… “Perros de la guerra”?

    -Mis compañeros piensan que el cofre de oro que nos disteis es todavía un poco pequeño. Quizá otro más grande les motive un poco más a la hora de aguantar una carga de caballería elfa. En fin, extraña reunión amigos, no es por nada pero quisiera conseguir mi pequeña venganza cuanto antes y largarme de estas tierras para no volverlos a ver más. Así que ¿Cuál es el plan amigo elfo?

    -Bien -Dijo el elfo oscuro. -ahora que estamos todos y que nos hemos repartido las consabidas muestras de afecto y cariño, este es nuestro objetivo.

    El elfo desplegó con gesto teatral un extenso pergamino sobre una desvencijada mesa. Las extrañas runas brillaron dolorosamente al ser tocadas por la luz corrupta de Morrslieb y los rostros de los capitanes fueron iluminados por ellas cuando se inclinaron sobre el mismo.

    -¿Veis? Está en la base, mucho más profundo de lo que creíamos.


    Texto de Draughleth

    lunes, 29 de enero de 2018

    Ronda 1: Astrohz el Implacable (Altos elfos) VS Mercenarios de Samuel Sime (Mercenarios)

    "Cuando la humareda se dispersó, los arcabuceros contemplaron con estupor como las relucientes filas de lanceros continuaban su inexorable avance. El oficial tragó saliva, incrédulo, y ordenó recargar. Sobre ellos, el capitán Samuel Sime trazaba círculos en el aire con su pegaso, sin perder de vista a la caballería élfica que les envolvía y realizaba ataques a la retaguardia del ejército mercenario. Si nadie conseguía detener a aquellos jinetes, la línea no tardaría en desmoronarse por algún punto. Pero lo más frustrante era la unidad de lanceros que ya casi estaba encima de ellos, impasible ante las bajas que les provocaban con sus continuas salvas de arcabuz. Los tiradores apuntaron mientras los Altos Elfos se les echaban encima, con la esperanza de frenarles de una vez por todas. Sonó el chasquido de los perrillos de las armas al ser accionados y, sin necesidad de ninguna orden previa, la última ráfaga salió volando hacia su objetivo. Durante un instante, cegados de nuevo por el humo en suspensión, creyeron que el enemigo se había detenido. No se escuchaba ningún sonido, por lo menos ninguno que sugiriese que los lanceros seguían cargando contra ellos, tan solo el lamento de algún moribundo en la lejanía. Ya empezaban a creer que estaban a salvo cuando, sin previo aviso, una blanca fila de escudos emergió de la humareda y se les echó encima. No hubo tiempo de desenfundar las espadas, tan solo de protegerse con lo que tuviesen a mano. En medio de la falange élfica, una figura se movía con agilidad entre los arcabuceros, degollando y atravesando sin cuartel, poseída por una furia que más tarde recordarían con estupor los escasos supervivientes de la masacre. Sin embargo, durante un instante, la esperanza volvió a ellos en forma de pegaso, cuando el Capitán Sime descendió hasta el líder élfico. El combate fue rápido, las habilidades del humano nada podían hacer contra las dotes de esgrima del príncipe élfico; tras cruzar los primeros golpes, el caballo alado y su jinete emprendieron el vuelo y salieron del combate, decididos a no caer en aquella llanura. Los humanos que seguían en pie lanzaron sus arcabuces al suelo y siguieron su ejemplo, porque la paga era buena pero preferían vivir para poder luchar en la siguiente batalla".

    El ejército Mercenario

    El ejército elfo

    El resumen de la batalla es el siguiente: Los Altos Elfos envolvieron el flanco izquierdo de los mercenarios, obligándolos a mantener unidades pendientes de ellos, mientras los lanzavirotes y el mago desgastaban al enemigo. Mientras, los mercenarios hicieron lo propio, pero al final no pudieron evitar que los Yelmos Plateados cargasen a algunos arcabuceros de la retaguardia y los lanceros llegasen al frente de batalla. Los Leones Blancos eliminaron a una unidad de Ogros. Finalmente, el duelo de generales se saldó con la huida del comandante mercenario.

    El despliegue elfo

    Despliegue mercenario









    Y aquí el marcador:


    jueves, 18 de enero de 2018

    Liguilla Reforged: Los Brutos de Gorgo (Ogros)

    –Sí, una vez luché por esos ogros. Conocen el valor del dinero, no como sus parientes de las montañas… Y saben hacer planes, desde luego, bajo ese montón de músculos y grasa maloliente hay un pequeño cerebro con unas ideas tan sólidas como su estómago.

    Espere que acabe de terminarme la cerveza… bien ¿Usted no bebe? Le invitaría si quisiera, bueno ¿Por dónde iba? Los brutos de Gorgo, ese tal Gorgo es un Ogro de las leyendas de las montañas, dicen no sé qué historias de que son sus hijos o algo por el estilo… Los comanda un Ogro matarife de esos que van por ahí lanzando maldiciones y cocinando a la gente. Lo vi una vez cuando vaciamos aquellas ruinas de orcos en la frontera con las Tierras Yermas y la experiencia no fue agradable. Lo primero, iba envuelto en pesados mantos, embozado de los pies a la cabeza a pesar del calor del verano del desierto, ¿sabe? Y es un poco más bajo que el resto de ogros, apenas saca un par de cabezas a un hombre alto y se movía de forma rara… casi como si flotara. Un tío muy raro. El resto de ogros apenas se atrevían a mirarlo a los ojos, si es que los tiene, porque nunca le vimos la cara. El capitán volvió blanco cuando negoció con el mago el precio de nuestros servicios aunque lo cierto es que el oro se nos caía de las manos, si le soy sincero no recuerdo a nadie que pagara tan bien.

    ¡Que me parta un rayo si sé qué hacen estos brutos en la ciudad! Se oyen rumores de que están preparándose para una campaña, han encargado armas y armaduras nuevas y están buscando gente.

    Esta misma noche dicen que se van a reunir en una taberna de la ciudad con otros dos extranjeros extraños… La gente habla de otros elfos e incluso de uno de esos cabrones bajitos, perdón, de uno de esos enanos, pero de los otros; no los cabrones bajitos de siempre sino uno de esos… primos de los que no suelen hablar. ¿Entiende de qué estoy hablando? Y los elfos… Tampoco se les ha visto mucho la cara, están intentando no llamar la atención pero no parecen trigo limpio. ¿Que si nosotros vamos a unirnos a ellos? Bueno, no sé lo que va a hacer el capitán… Sólo soy un oficial de bajo rango y solo recibo órdenes pero si vosotros vais a estar implicados más nos vale coger nuestras espadas y largarnos. Entiéndalo como una señal de respeto… No solemos ver muchos de vuestra raza por aquí y no estamos acostumbrados a lo que sois capaces de desatar. Luchamos una vez para unos elfos y no fue tan bonito como nos queréis hacer creer. En fin, no le puedo contar más al respecto de esos ogros, pero si quiere un consejo, no los subestime, son más duros y menos tontos de lo que parecen… Bien, no me importaría ver más de cerca esa plata de la que me ha hablado antes…



    Autor: Draughleth

    miércoles, 17 de enero de 2018

    Liguilla Reforgera: La Hueste del Conde Venetto (Mercenarios)

    "La taberna Trece Ratas bullía con los gritos y las risas de los perros de la guerra mientras el dueño de la misma observaba con pavor a su indeseada clientela, que bebía, comía y destrozaba con un entusiasmo propio de quién ha salvado la vida de puro milagro, o de quien cree que puede morir en breve. El capitán Samuel Sime, sentado en la única mesa tranquila de la habitación, con un pichel de cerveza en la mano, sabía que en el caso de aquella banda de guerreros se daban las dos circunstancias al mismo tiempo. La hueste del Conde Venetto fue digna de contemplar, llegaba a inspirar respeto no solamente por su tamaño sino por la férrea disciplina que demostraba en combate. Sin embargo, dos derrotas casi seguidas –la primera al estrellarse contra una hueste de altos elfos y la segunda en una emboscada de pieles verdes– habían conseguido acabar con la mayoría de los mercenarios y con su moral. Donde hacía un mes había organización y buenas pagas, ahora tan solo quedaban borracheras, peleas, violaciones y bolsillos vacíos. El capitán Sime, que había sido elegido como líder por aquellos rufianes pese a no haberlo buscado, sabía que si querían volver a ser una partida de perros de guerra respetada tendrían que dejar de saquear aldeas; sabía perfectamente que a los roba-gallinas solo se les contrataba como carne de cañón. Sin embargo, en aquellos valles alejados de cualquier atisbo de civilización, incluso dentro de la laxa definición de civilización que se suele encontrar en los Reinos Fronterizos, no había príncipes ambiciosos a los que servir. Aquellos delincuentes le habían votado para que encontrase un pagador y para que les guiase en el combate, pero primero debía hacerles cruzar las montañas con un aspecto medio decente. Tenía muchos problemas y sabía que no podía esperar a que las soluciones se materializasen ante él, como por arte de un encantamiento. 

    Una ráfaga de viento helado invadió el gran salón cuando la puerta se abrió, dejando pasar el aliento de aquella primavera tan fría y tan desafortunada para ellos. Una silueta alta y delgada se recortó a la luz de la mañana, provocando que todos y cada uno de los mercenarios dejase de beber, comer y aporrear (un ogro había decidido realizar un estudio empírico sobre la viabilidad de deshacerte de un idiota pegAndole con otro idiota). El desconocido se acercó a la mesa del capitán Sime y se sentó frente a él con elegancia, aunque sin poder disimular el metal que tintineaba bajo su abrigo. Samuel estaba acostumbrado a cosas bastante más intimidantes que aquel larguirucho, pero no pudo evitar sentir una punzada de inquietud. Cuando el desconocido se quitó la capucha, no pudo evitar mostrar su sorpresa al ver que sus orejas eran puntiagudas y que se trataba de una mujer. Durante un instante revivió aquellas terroríficas cargas de caballería y las nubes de flechas blancas, pero en seguida se percató de aquella elfa no era como las que les habían diezmado... era peor. 

    –Hola, capitán –dijo la desconocida–, mi señor ha escuchado hablar de ti y quiere que te dé un mensaje en su nombre.

    –¿Y cuál es ese mensaje?

    –Sírveme y tendrás oro y venganza. ¿Qué puedes perder?"



    Texto de Ximo Soler.

    Liguilla en Valencia

    ¡Me alegra anunciar que La Taberna va a ser el lugar donde se van a narrar la I Liguilla del grupo de Warhammer Reforged Valencia!

    En esta liguilla se va a enfrentar el equipo del Bien contra el equipo del Mal en los tumultuosos y violentos Reinos Fronterizos, en estos Reinos un equipo compuesto por una alianza tan extravagante como improbable como es la de los arrogantes Altos Elfos con los malencarados Enanos de las montañas se van a enfrentar a un equipo compuesto por una coalición de crueles Enanos del Caos, esclavistas Elfos Oscuros, violentos y salvajes Ogros, Mercenarios que asiosos por el saqueo y el pillaje y Orcos y Goblins que siempre están a punto para una buena pelea.

    El trasfondo de estos ejércitos va a subirse poco a poco en este blog y seréis testigos de atronadoras cargas de caballería, heroicas defensas de la infantería y un poco de la violencia desmedida que tanto nos gusta a todos. Os dejo una introducción al trasfondo para que vayáis abriendo boca.

    "El Océano recuerda la era anterior al Gran Cataclismo. El Cielo aún cree escuchar la voz de aquellos que vinieron de más allá del espacio y el tiempo. Las montañas todavía sienten cómo les dieron forma. Los bosques siguen escuchando sus gritos de terror y confusión cuando fueron engullidos por el cataclismo de los Grandes Portales de los Polos. Los ríos añoran las ciudades élficas que se extendieron por el mundo en aquél tiempo sin violencia. Y las ruinas de una de ellas, olvidada en una tierra sin dueños saber que allí se encuentra escondido el último intento dsesperado de aquellos viajeros para evitar su funesto destino. El artefacto sabe que su tiempo se acerca, al igual que las sombras del mundo disforme sabe que todo lo que es luz puede volverse oscuridad".