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La trampa estaba en que había gente que se medía el brazo para luego apoyarlo disimuladamente sobre la mesa y así comprobar si la distancia era correcta. Una trampa poco honesta y de utilidad debatible ya que en realidad estás midiendo durante toda la partida y, sobre todo cuando llevas tiempo jugando, es fácil medir a ojo. ¿Esto para qué servía? En estad ediciones del juego se intentaba emular la situación de un general midiendo las distancias en un campo de batalla a pie. Era una mecánica que favorecía la inmersión y te hacía ser consciente de las dimensiones de la batalla. Esto acabó en la última edición del juego, ya que permitieron que se pudiera medir en cualquier momento, aunque sinceramente no tuvo una repercusión excesiva y las reglas en cuanto a las máquinas de guerra tuvieron muy pocos cambios. Tampoco es que la inmersión se fuera a hacer puñetas con el cambio porque Warhammer ya es un juego enormemente inmersivo por muchas otras razones.
Pero hoy quería hablar de las maquinas de guerra, de sus reglas y miniaturas y su desempeño tanto en el fandom como en las mesas de juego. Disparar una máquina de guerra en Warhammer Fantasy es completamente diferente a Age of Sigmar. Sí, a ver, en general sigue habiendo una tirada para impactar, otra para herir, caos y destrucción y cuerpos volando en pedazos en ambos juegos pero la forma en la que se determina con cuanta gente vas a pintar de rojo (o verde), la pared de detrás es muy distinta. En Age of Sigmar un ataque con artillería es un ataque como cualquier otro solo que con potencia devastadora o reglas especiales que aumentan la letalidad del ataque. En fantasy tenías que calcular rebotes, medir líneas de tiro, comprobar desviaciones, revisar problemas o fallos en la maquinaria... Un jaleo divertidísimo que alargaba las partidas pero que hacía todo mucho más real y tangible.
Cada pieza de artillería en Warhammer cae en una clasificación principal: Catapulta, Lanzavirotes, lanzallamas y Cañón. Hay cosas raras, cosas que no están ni en un sitio ni en otro y minis que tienen sus reglas espciales, les vamos a echar un vistazo.
Catapultas
Empezamos por la Reina del Medievo, si vas a ver una buena batalla de fantasía épica medieval tienen que haber catapultas, incluso aunque sea una batalla campal sin fortificaciones ni castillos que derribar. Incluso anque el enemigo a quién disparan son caballeros a toda velocidad por el campo de batalla, tú pon unas buenas catapultas que se note que hay perras y que hemos venido aquí a MOLAR.
Para explicar el funcionamiento de la catapulta en Warhammer hay que hablar de un par de herramientas de guerra: la plantilla y el dado de Artillería y el de Dispersión. La plantilla era un disco de plástico de 7 cm de diámetro con un agujero en el centro. Todas las máquinas de guerra cuyo disparo era mediante estimación de distancia se disparaban al mismo tiempo, en el caso de la Catapulta decías los centimetros de distancia a la que disparabas y allí donde caía ponías la plantilla, luego tirabas los dados de artillería y dispersión. Si acertabas en tu estimación, y los dados eran benévolos, la miniatura que quedaba en el hueco del centro recibía el trompazo del pedrolo en toda la cocorota, habitualmente un impacto de Fuerza 8, y a todo lo que quedaba en el radio le impactaba la metralla, de Fuerza 4. Si no acertabas la estimación el resultado se perdía. Como veis es un sistema en el que la aleatoriedad reina y con altas probabilidades de que el resultado fuera agua o que impactara en otras unidades, siendo uno de los pocos sistemas en los que tú puedes herir tus propias unidades.

| Dado de Dispersión y de Artillería, uno marcaba la dirección del impacto y el otro la distancia, el resultado de punto de mira indicaba que daba en el blanco y el de ! indicaba que algo había salido mal. Un resultado de problemas iba desde que alguna pieza se había desalineado y no podía disparar este turno a que la máquina directamente había reventado por el rigor de la batalla. Había una tabla de problemas general pero muchas máquinas particulares tenían su propia tabla. |
Es una pena que la mayoría de catapultas de Fantasy salieran en metal en sexta edición porque aunque son miniaturas bonitas se quedaron excesivamente pequeñas en escala para lo que puede ser un arma de asedio de estas características, el Lanzapiedroz orco es uno de estos ejemplos, mini bonita pero chiqutita. Una buena catapulta, un onagro o un fundíbulo bien grandioso debería ser un elemento central del ejército y una de estas miniaturas diorama espectaculares que haría las delicias de cualquier pintor. La más bonita de todas las que hay en la gama de Warhammer Fantasy creo que es el Trebuchet Bretoniano, una mini preciosa en todo su esplendor.
Los enanos tuvieron varias catapultas con las diferentes ediciones, incluido un regimiento de renombre llamado Lanzagoblins, que era una catpulta que lanzaba goblins maniatados en ediciones oldhammer (de quinta para atrás). La catapulta Enana estándar se llamaba Lanzaagravios y lanzaba rocas con los agravios sufridos por los enanos inscritos en los proyectiles, un concepto típicamente enano. Se le podían añadir runas para aumentar su potencia. La miniatura tuvo un diseño clasico de catapulta de madera y refuerzos de hierro sin apenas elementos característicos enanos pero en su paso a séptima edición el diseño cambió a uno muchísimo más enanil. Hecha completamente de roca llena de runas y decoraciones enanas. Otra mini que lanzaba movidas extrañas era el Lanzacráneos de Khemri, una catapulta que lanzaba cráneos en llamas que gritaban y maldecían. Una catapulta increíble que causaba chequeos de Terror en los regimientos impactados.
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| ¿Pero cómo no puedes estar enamorado de esta panda de imbéciles? |
Entre las catapultas más extrañas teníamos a los Lanzagoblins, pero no los Lanzagoblins enanos que he comentado antes sino los Lanzagoblins Goblins. Para un Goblin la sensación de estar por encima de los demás es una pulsión que va más allá de lo racional y no hay nadie que pueda mirar más a los demás por encima del hombro que un usuario de una catapulta Lanzagoblins. Solo lo puede hacer una vez ¡Pero vale la pena! Esta catapulta tenía la virtud de que podía corregir un poco la dispersión del dado ya que el "proyectil" era un Goblin demasiado motivado emulando los diseños de Leonardo DaVinci así que es, probablemente, una de las catapultas más precisas (y divertidas) de todo el juego.
Sus hermanos más desgraciados, los Gnoblars tuvieron también una catapulta, el maravilloso Tirasobras, una miniatura de las más complejas de montar, de puro metal. Aunque también tuvo su versión en plástico. Esta miniatura era menos poderosa que otras, sus impactos eran de Fuerza 3 porque todo lo que tiraban era la basura que habían ido recuperando del campo de batalla. Lo importante es que a veces en la cazoleta donde tiraban la basura que iban a lanzar caía una espada oxidada, un trozo de hacha o un escudo partido y por ello sus golpes tenían la regla especial Golpe letal. Lo cual implicaba que una tirada de un 6 al herir resultaba una muerte directa, no estaba mal del todo. El Rinobuey, la gran bestia que cargaba el cacharro a la batalla tenía la regla especial Mal genio lo que significaba que si el Rinobuey veía a un enemigo, tenía que superar un chequeo de liderazgo con su asombroso Atributo de Liderazgo de 5 (De los más bajos del juego). Esto significaba que a la mínima se iba a descontrolar y que acabaría cargando contra lo primero que veía en seguida. Una grandísima miniatura, concepto y reglas divertidas. Algún día reuniré fuerzas y valentía como para montar y pintar el mío.
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| Una gran miniatura, su contrapartida de plástico es bonita pero al ser un kit dual pierde un poco de carisma y presencia. |
Y voy a dejar como último representante de las catapultas extrañas a la más rara de todas: ¡La olla caliente Halfling! Los Halflings son una parte relativamente importante del Imperio y en ediciones anteriores montaron incluso ejércitos. Es cierto que no fueron de los más populares ni se les dio mucho bombo más que un par de artículos en la White Dwarf pero es que estas copias no sindicadas de pies peludos de los Hobbits tienen voto para elegir a un Emperador del Imperio y estando como están las cosas en el trasfondo de Old World es posible que todavía no hayan dicho su última palabra.
Los Halflings forman parte del trasfondo de los Ogros también porque hay gente en el Imperio que los relaciona de algún modo, son dos razas que entre sí suelen llevarse bien, ambas tienen comportamientos obsesivos y ambas disfrutan del buen yantar que da gloria bendita verlos. La Olla caliente Halfling es una miniatura antigua pero preciosa y con un carisma que chorrea por los cuatro costados. No he encontrado sus reglas pero apuesto a que al menos debería tener ataques flamígeros y un alcance relativamente corto.
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| Es un arma letal que solo se usa en momentos desesperados pues es difícil encontrar a un Halflfing que se pueda desprender de su comida así como así. |
Lanzavirotes
El Lanzavirotes es una herramienta de precisión absoluta. No tenía dispersión ni estimaba distancias, disparaba en una línea recta a una miniatura dentro de la unidad y, si la mataba, impactaba a la de detrás y luego a la siguiente y la siguente hasta salir por el otro lado de la unidad. La primera le daba con la Fuerza total (habitualmente 6) e iba bajando un punto por cada fila, la segunda fila era impactada a Fuerza 5, la siguiente a Fuerza 4, etc. Cada impacto hacía 1D3* impactos y negaba salvaciones por armadura. En los libros solían haber diagramas para entender cómo establecer los impactos.
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| ¿Qué es un reglamento de Warhammer sin diagramas? |
Habitualmente baratos en puntos, pequeños y manejables. Probablemente la mejor pieza de artillería de todo el juego. El ejército que podía contar con ellos era tonto si salía de casa sin al menos dos de ellos. Lo normal era ponerlos uno alejado del otro, cada uno en un extremo del campo buscando que las lineas de tiro se crucen de forma que en algún momento pueda haber una unidad de caballería mostrando su delicado flanco. Un tiro certero de tres goblins lelos y toda una unidad de Caballeros del Caos acababa delante de Khorne dando atropelladas explicaciones de porqué estaban allí con un agujero enorme de sobaco a sobaco.
| Debería odiarlos, pues son de las unidades que más Ogros me han matado cuando he jugado contra Orcos y goblins |
Los Elfos, tanto los Altos como los Oscuros tenían el suyo. El de los parientes oscuros de los de Ulthuan era de repetición, supongo que en reglas significaba que repetiría alguna tirada fallida. El de los Orcos y goblins estaban operados por los goblins y los Enanos también tenían su lanzavirotes a pesar de que su fuerte era la artillería de pólvora. Los Hombres lagarto montaban el suyo sobre un Estegadón lo cual los encarecía muchísimo pero les daba una movilidad extra que podían aprovechar muy bien. Lo cierto es que cuando escribías la lista metías al Estegadón para que hiciera cosas de Estegadón como por ejemplo arrollar gente cogiendo flancos, el lanzavirotes que llevaba era más bien la guinda del pastel en realidad.
Los Ogros tenían el Cazador, que llevaba una ballesta gorda que contaba como Lanzavirotes, el problema era que era una miniatura a pie y o movía o disparaba. No tenía tan buen alcance y era una mini que preferías usar para cazar magos, unidades de hostigadores o máquinas de guerra enemigas por el tablero así que debías plantearte si querías arriesgar a colocarte en una buena posición y después disparar o abandonar la idea de disparar y acechar a la gente junto a los Tigres de dientes de sable.
Dejamos las armas más raras para el final y la más extraña de todas las máquinas de guerra que actuaba por filas era el maravilloso Lanzahachas de Malakai Makaisson, un extraordinario artilugio que hacía 1D3 impactos de Fuerza 4 por cada fila que tuviera el regimiento. Salió para la Tormenta del Caos como una opción de unidad singular para el ejército de Matadores. Incluía al propio Malakai Makaisson, un personaje de las novelas de Gotrek y Félix que actuaba de ingeniero y podía o no formar parte de la dotación. Una preciosa máquina de matar que se desguazaba a todo aquél ejército de horda con poca armadura como los goblins o los skavens. Creo que es una miniatura difícil de conseguir en la segunda mano, estuvo a la venta poco tiempo y cualquier coleccionista que se precie querría tener uno. Creo que ha vuelto para Old World y yo si me hiciera Enanos la tendría como compra obligatoria. Incluso si no me hiciera Enanos.
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| A ver quién es el valiente que se atreve a cargar de frente contra esta ametralladora de hachas |
Como conclusión, las catapultas son divertidas pero imprecisas y difíciles de usar para un novato aunque en este blog recomendamos su uso sin mesura tengas una partida a la espalda o tengas cien. Y, como segundo pensamiento, un buen virotazo es la forma más rápida de llegar al corazón de tu rival, si llevas dos seguramente además puedas atravesarlo de lado a lado antes de que pueda decir "Salve Sigmar Imperator Rex".
Gracias por leerme bonicos y bonicas, nos vemos en la segunda parte en la que hablaremos de la parte divertida de las máquinas de guerra ¡La pólvora!
*Lanzar un dado de 6 caras y dividir el resultado por la mitad redondeando hacia abajo: 1-2 es un resultado de 1, 3-4 es un resultado de 2 y 5-6 es un resultado de 3. Este tipo de tiradas son habituales en Warhammer
Como siempre, dibujando dinosaurios estoy por aquí ko-fi

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