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miércoles, 12 de agosto de 2026

Batalla en el paso nevado

Los goblins observan el avance élfico con sorpresa

Guazdagga se arrebulló en su capa, el mordiente frío de las cimas de las Annuli le atenazaba la garganta y su nariz goteaba un goteante líquido verduzco, los estornudos atronaban a sus guerreros ¡Quién iba a pensar que un goblin tan canijo sería capaz de un ruido tan estridente! Todos los goblins estaban inquietos intentando encender fogatas o buscando el calor en el interior de pieles malolientes. Naturalmente Guazdagga portaba las más peludas, apestosas y espectaculares de todos, como correspondía a un autoproclamado Gran Rey Goblin. Un canijo vino a traerle un trozo de pierna garrapato hervida con una torpe reverencia que esparció el blanquecino trozo de carne por la sucia nieve.
—No akavo de fiarme de ezoz pedroloz — comentó para sí mismo mientras mordisqueaba la carne semicruda y llena de tierra —, juraría que antez zolo habían 4 piedroz y ahora kuento zeiz o ziete. ¿Queréiz quedaroz quietaz piedraz azquerozaz?
Gritó a las lejanas piedras sobresaltando a todos a su alrededor. En seguida se arrepintió de ello pues se desgarró la inflamada garganta y el dolor de cabeza aumentó.
 
El despliegue goblin, con los monolitos a sus espaldas

El Goblin observó el campamento desde lo alto de un antiguo altar
— No me guzta lo que eztá pazando aki. —Dio la espalda a los monolitos y desde lo alto de las ruinas gritó a sus tropas.
—¡Venga muchachejoz! Levantad el kampo que ya hemoz dezkanzado zuficiente. Vamoz a bajar a laz tierraz bajaz y a atacar el primer pueblo de orejotaz ke veamoz, allí dezkanzaremoz.
Uno de sus konzejeroz se acercó con paso cauteloso a su espalda, Guazdagga se había vuelto a girar hacia los monolitos y los mirada de forma desafiante.
— Mi zeñor, loz jinetez dizen ke el ziguiente pueblo eztá a noche y media de marcha, zi bajamoz ahora el día ze noz echará enzima, zerá máz difizil avanzar i quedaremoz ezpueztoz. Ademáz, no todoz loz jinetez han vuelto...
— ¡TÚ! — Gritó señalando con su huesudo dedo a uno de los monolitos—, Te he vizto! Tú no eztabaz ahí antez! Vuelve a tu zitio y no me liez, pedruzco eztúpido! —se giró hacia el  konzejero y lo miró como su lo viera por primera vez— ya está dezidido, mira, bajamoz por la montaña y ya noz laz apañaremoz a mitad kamino para encontrar algún refugio de la kara amarilla kuando...
Un ruido interrumpió la bronca, el silvido de varias flechas y el konzejero cayó atravesado por una flecha de plumas blancas. El rey se asomó al borde de la ruina y, sin ver todavía al enemigo gritó a pleno pulmón:
— ¡MAZKACHAPAZ! ¡PA MÍ!
La guardia personal de Guazdagga, los Mazkachapaz, se reunieron alrededor de su líder, dispuestos valientenemente a vender cara la vida de otro en defensa de su rey. Los demás capitanes goblins, viendo el percal gritaron órdenes para formar algo parecido a una linea de batalla. Incluso los tres trolls de río que les acompañaban parecía que estuvieran entendiendo que estaba siendo atacados.
 
El despliegue élfico

Una hilera de altos cascos aparecía tras la colina. Un destacamento de la Guardia del Mar de Lothern había sido enviada para interceptar la migración Goblin y habían escogido ese lugar otrora un centro de adoración a los dioses como lugar donde verter la negra sangre pielverde y detener esta migración goblin. En otra situación los elfos habrían atacado en algún paso o desfiladero sin dejarse ver haciendo que los goblins nunca llegaran a saber quién les había atacado pero en este momento primaba que los malvados seres no se les ocurriera tocar o derribar los monolitos de la red mágica de Ulthuan así que el Capitán de la Guardia tuvo que tomar una decisión arriesgada. Los dos Escoltas celestes volaron disparando flechas a diestro y siniestro. El Rey Goblin y zuz Zenziblez Muchachotez avanzaron con sus destartalados escudos por delante buscando llegar a los elfos y poder apuñalarles en los ojos. Un troll que había estado durmiendo bajo una piedra se levantó confundido por el alboroto montado y destrozó un par de goblins de un manotazo. Los guerreros de Guazdagga estaban confusos e irritados porque el avanze hasta ahí arriba había sido muy penoso y las inclemencias del tiempo les habían perjudicado de malan manera. El ataque repentino era la gota que colmaba el vaso de una expedición que intentaba unir varias de las tribus dispersas para atacar a los Orejotaz.
El carro voladir carga al carro orco, haciéndole huir

En Battle March hay varias tablas de eventos aleatorios, uno de ellos consiste en un Troll que ataca a lo primero que pilla, me salió ese resultado y el Troll se llevó dos goblins de un trompazo

Entre los guerreros que viajaban en la horda había unos orcos mercenarios contratados por el propio Guazdagga que saltaron sobre sus jabalíes en cuanto vieron una sombra moverse tras unos matorrales. La trampa de los Sombríos fue casi perfecta puesto que cuatro de ellos fueron arrollados antes de aniquilar completamente a los orcos. Tres goblins, presas del pánico estaban intentando montar o desmontar (dependiendo de a quién le preguntaras) un lanzavirotes en medio del caos de la batalla, al desanudar un cordel sin quierer un virote salió disparado llevándose la mano de uno de los goblins y acertando de pleno en el pecho de un Roc de uno de los dos Escoltas celestes. El carro volador se desplomó contra el suelo matando en el acto a los elfos que lo guiaban. Los goblins no llegaron a saber que habían acertado en el blanco porque salieron corriendo cuando un carro de jabalíes orco pasó tras ellos hecho trizas perseguidos por el otro carro volador elfo.
El carro orco huye de un pájaro grande ¡Vergüenz sobre su vaca!

Guazdagga miró en derredor, se vio solo en el centro del campo de batalla, a descubierto y sin tropas que lo apoyasen. Sus Mazkachapaz estaban muriendo a causa de las flechas y los elfos estaban todavía lejos. Con un sonoro estornudo y sintiendo un ligero mareo a causa de la subida de la fiebre ordenó a sus valientes guerreros una discreta retirada ordenada, a lo cual todos los goblins salieron atropelladamente unos sobre otros pisándose y empujándose en un sálvese quién pueda desastroso. El orgulloso Rey Goblin había sido el primero en huir de forma cobarde y ruin abandonando a sus muchachoz a su suerte.
Los Sombríos se hincharon a disparar pero se llearon un buen golpe de los jabalises

El Capitán de la Guardia del Mar miró asqueado el campo de batalla, alrededor de una veintena de pieles verdes yacían en la fría nieve con su sangre oscura profanando un suelo sagrado. Elevó una plegaria a Asuryan pidiendo perdón por su sacrilegio aunque sabía que era la mejor oportunidad que tenían. El reporte fue de diez elfos muertos, tres caballos de Ellyrion y una Escolta celeste totalmente inutilizada, bestia incluida. Una cantidad de bajas totalmente inaceptable siendo que el Rey Goblin había huido y que todavía había pielesverdes en las montañas. Con gran pesar marchó a reformar las tropas y a planear la forma en la que iban a acabar de limpiar esta montaña sagrada.
Fin de la partida, el general goblin falló cuatro chequeos de liderazgo, lo único que no estaba muerto o huyendo era un chamán goblin y los trolls

*La partida se jugó en Monte Ronin a 750 puntos por barba y se jugó con las reglas de Battle March.

miércoles, 2 de mayo de 2018

5.2. Astrohz el Implacable (Altos Elfos) VS Loz Muchachoz de Grimgor (Orcos)

La noche era cálida, todos y cada uno de los elfos de la hueste de Astrohz podía sentir cómo la primavera avanzaba con cada día que pasaba. Sin embargo, eran las piras funerarias donde los Asur lloraban a sus muertos las hacían que esa sensación de calor fuese aún más sofocante. La batalla que se había desarrollado al amanecer fue la última gran prueba para los guerreros de Nagarythe, aguerridos como pocos en Ulthuan. Una larga fila de Leones Blancos flanqueaba a la comitiva que se acercaba a la gran torre de madera que dominaba el rito funerario, liderada por el viejo Príncipe Astrohz. Aquella mañana, el comandante se había ganado por completo la lealtad de sus, ya de por sí, fieles soldados. Cada uno de los que en esos momentos se lamentaba por la pérdida de sus compañeros sabía que, de no ser por su líder, la carnicería habría sido mucho mayor. 

Pocos habían esperado encontrar al enemigo con las primeras luces del alba, pero tanto Asur como pieles verdes se habían lanzado unos contra otros con la pasión de dos amantes que vuelven a encontrarse. En aquella y otras campañas, Astrohz y los suyos habían hecho frente a multitud de enemigos, pero pocas veces vieron unas bestias como los orcos negros acorazados que lideraban al contingente orco. La esperanza abandonó las filas de la hueste resplandeciente cuando Grimgor emergió de entre sus guerreros para llevar la muerte y la destrucción a su paso; y sin embargo, cuando los corazones de todos los lanceros se encogían, sintiéndose incapaces de enfrentarse a aquel monstruo, apareció la amada figura del general. Como un faro blanco a punto de ser azotado por la más furiosa de las tempestades, Astrohz se mantuvo firme ante la furia hecha carne. Todos pensaban en aquel duelo cuando el héroe de Nagarythe se acercó hasta la pira funeraria y depositó la antorcha sobre la madera, iniciando el incendio que ardería durante toda la noche. Una brisa fresca sopló desde las montañas hacia el Oeste, las estrellas girarían durante las próximas horas para guiar las almas de los caídos hasta los monolitos que les esperaban en su tierra natal. 

Todos mantuvieron un respetuoso silencio, observando cada uno de los movimientos de su adorado líder, el único que había sido capaz de hacer frente al gran orco negro; luchando contra él casi como si fuese una danza, vertiginosa y mortal, en la que una lluvia de chispas saltaban con el choque de las armas y los golpes contra las protecciones mágicas que rodeaban a los contendientes. Todos habían visto como, contra toda lógica, el piel verde perdía fuelle y el elfo lo arrinconaba. Si quedaba alguna duda sobre ello, tras tantos años a su servicio, cada uno de los veteranos de Astrohz sabía que le seguirán hasta cualquier confín del mundo al que los guiase. Una batalla más. Un funeral más. Una muesca más en el escudo que protegía al mundo de la destrucción. Pocas razas entendían la magnitud del sacrificio que llevaban a cabo los hijos de Asuryan. 

La solemne ceremonia fue interrumpida por un murmullo creciente que se aproximaba a la gran pira, el repiqueteo de los ligeros cascos de un corcel élfico. El mensajero, un Maestro de la Espada de Hoeth, casi saltó de la silla de montar e hincó la rodilla ante Astrohz; le entregó un mensaje y esperó a un lado. El general leyó el mensaje y agradeció al correo su velocidad, el ejército volvería a Tor Tal-Harin al alba. Los muertos ya descansaban, pero los vivos aún tenían una batalla más que ganar. 


Autor: Ximo Soler



domingo, 15 de abril de 2018

Ronda 4.3. Cazadores de Úlfgar el Carnicero (Enanos) VS Mercenarios de Samuel Sime (Mercenarios)

Querida Arianna, lamento no haberte podido escribir antes. Las cosas no van bien, estoy demasiado cansado de esta maldita campaña y de mentir a mis soldados como para engañarte a ti también. Los dos últimos días los he pasado en la cama con fiebres, el médico dice que tengo suerte de seguir con vida, pero no te preocupes porque en estos momentos me encuentro restablecido. Debo confesarte que estoy desesperado, estos malditos perros son impermeables a la disciplina y el sentido común, huyen cuando deberían atacar y luchan cuando lo sensato sería retirarse... y nuestros patronos pierden la paciencia. La hueste con la que empezamos la campaña está absolutamente diezmada, hemos reunido a los supervivientes para defender el territorio en torno a nuestro campamento, a la espera del inminente ataque. 

Si hoy sigo en pie es gracias a Granizo, que me ha sacado con vida de las situaciones más comprometidas. Sin duda, es el soldado en quién más puedo confiar en este momento, ya que si mis hombres no se han amotinado es simplemente por la amenaza que suponen nuestros enemigos. En la última batalla intentamos rodear a un grupo de enanos sin ningún éxito, sus exploradores consiguieron neutralizar a mis arcabuceros y a la balista casi sin esfuerzo, dejándonos sin opciones de victoria. ¡Maldita sea, cada vez que esos malditos enanos y elfos nos disparan una ráfaga, el ejército de delincuentes que gobierno se bate en desbandada! Ojalá tuviesen el mismo valor en el campo de batalla que en las tabernas, donde todos se consideran asesinos y generales de renombre. Sin duda, montaría sobre Granizo y volvería contigo ahora mismo si no fuese porque debo cumplir el contrato firmado con nuestros pagadores, así que me quedaré y lucharé una vez más, pues no me restan hombres para muchos más enfrentamientos. Tan solo espero que la fortuna me siga sonriendo como hasta ahora y las alas de Granizo me mantengan alejado de la muerte. Junto con esta carta te envío todo el oro que he ganado hasta ahora, con él tendrás para subsistir una buena temporada si a mi me ocurriese algo, los mensajeros son personas de confianza a quién ya he recurrido otras veces para misiones especiales. Rezo todas las noches, como me pediste, aunque solo lo hago por ti y por el pequeño Matías, a la gente como a mi solo nos escuchan los dioses de la oscuridad y no quiero tener tratos con ellos. No más de los que he tenido ya en las últimas semanas... a veces me gustaría que los dioses del bien y la luz atendiesen con tanta asiduidad a los mortales como sus enemigos de la oscuridad. Pero ya está bien de divagar, el amanecer se acerca y tengo responsabilidades que atender. 

Nos veremos pronto, amor mío, te lo prometo. Dile a Matías que su padre le llevará un regalo cuando vuelva a casa. Siempre tuyo, desde algún lugar de los Reinos Fronterizos. 

Capitán Samuel Sime. 


Autor: Ximo Soler

miércoles, 24 de enero de 2018

Ronda 1 Cazadores de Úlfgar el carnicero (Enanos) VS Ernuzhk Espadahumeante (Enanos del Caos)

Cazadores de Úlfgar el Carnicero (Mariano) vs Ernuzhk Espadahumeante (Roberto)

"Balderk cayó al suelo, con un puñal del hechicero enemigo clavado en la pierna. Una ráfaga de dolor le atravesó la cadera y ascendió por su espalda cuando el suelo golpeó contra su rodilla, dejándolo sin aliento. Justo antes de aquella carga, entre sus Enanos comenzó a correr la voz que Úlfgar había caído... tal vez, lanzarse al combate en aquellas condiciones había sido un error. Pero sus Montaraces no eran de los que se arredraban y él tampoco. Sabía lo suficiente sobre el jefe de los Matadores como para tener dudas respecto a su muerte, sobre todo si estaba rodeado de sus guerreros, pero la posibilidad de que fuese cierto hacía que aquel posible agravio no quedase sin respuesta. Alzó la cabeza, a la espera del golpe de gracia que caería en tan solo unos instantes, y miró a los ojos al Señor enemigo. Vio una mirada poderosa y maligna a través de los agujeros de su máscara, pero por alguna razón en aquellos últimos instantes no sentía miedo, sino un odio profundo y viejo. Ernuzhk Espadahumeante alzó el hacha para acabar con su víctima, pero entonces sucedió algo que ninguno de los dos había previsto: una bala cruzó el aire e impactó contra el hombro del agotado Enano del Caos, que cayó hacia atrás, entre sus soldados. Al mismo, tiempo dos Montaraces levantaron a Balderk casi en volandas y le sacaron de la refriega. A su alrededor, todo se desarrollaba con rapidez: sus Enanos avanzaron y el enemigo, pese a su superioridad, dudó. Con ambos líderes incapacitados, sería el ardor guerrero de los bandos el que marcaría la diferencia... y ellos luchaban por su hogar y sus familias. Aún quedaba mucho combate por delante, pero para él solo contaba que, contra todo pronóstico, la línea enemiga retrocedía".



La batalla, a 1500 puntos por bando, ha sido entre los Enanos de Mariano y los Enanos del Caos de Roberto. Sin pretender hacer una crónica de la partida, resumiré que los Montareces de los Enanos han ejercido presión desde el primer momento, provocando la huida de varias unidades a base de disparos y atacando a las máquinas de guerra. El general de los Enanos del Caos ha dejado fuera de juego al comandante Matador y, al siguiente turno, él también ha caído tras una carga de Montaraces. El resto de la batalla ha consistido en un combate muy duro que ha obligado a los Enanos del Caos a ir retirándose poco a poco. 

Resultado: Primera Victoria de la Liga para los Cazadores de Úfgar el Carnicero.

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