La luna gibosa en el cielo le observaba. El guerrero no era ajeno a este tipo de sensaciones pues los Desiertos del Caos son extraños y cambiantes pero esta vez no era la intoxicante sensación corruptora del Caos, esta sensación era diferente. Sentía que alguien se estaba burlando de él, que había algo viendo sus movimientos y calculando la forma de humillarlo. El guerrero estaba sintiendo como la ira empezaba a cercer en él, no era un sentimiento ajeno, solía dejar que esta fuera lo que le guiara en la batalla hasta que dejaba de ver enemigos y sus ojos solo registraban un tono rojo sangre cubriéndolo todo. Se sintió en confianza al sentir que la batalla sería otro glorioso derramamiento de sangre.
Mientras avanzaba vio al enemigo. Goblins. Había pocos en los desiertos y solían ser criaturas cobardes y tristes que se escondían en agujeros. Era indigno hasta matarlas con la espada, lo normal era pisotearlos hasta la muerte. Pero estos eran diferentes. Parecían haber llegado hace poco a los desieros del Norte y estaban armando escándalo, un par de poblados habían sido saqueados o destruidos y a falta de un enemigo digno, siempre se podía derramar un poco de sangre pielverde. Ar'zul estaba absorto en sus pensamientos, recordando lo poco que sabía de este enemigo a través de las enseñanzas de los chamanes de la tribu. Su Montura demoníaca se encabritó violentamente y el guerrero le dio rienda suelta, "acabemos con esto pronto" Pensó.
Una flecha perdida golpeó su casco interrumpiendo su línea de pensamiento. Su visión estaba fija en el bloque de goblins que estaban disparando una lluvia de inútiles flechas a sus guerreros cuando como surgidos de la tierra aparecieron una horda de arañas del tamaño de un mastín con goblins encima. Estos intentaron pincharlo con lanzas rudimentarias pero resbalaron contra la armadura. El Campeón dejó que la rabia le inundara y de un par de tajos acabó con la mitad y su montura pisoteó al resto. Bañado en sangre verde, Ar'zul observó el campo de batalla. Varios guerreros del Caos yacían muertos en el campo de batalla, sus almas se las comerían los demonios por haber sido vencidos por enemigos indignos. Menos rivales en mi Sendero a la Gloria, pensó el Campeón
*Partida jugada en el I Torneo de Battle March de Monte Ronin jugada el pasado 13 de septiembre. En esta partida, contra Guerreros del Caos perdí por puntos. Una batalla contra un jugador novel a 600 puntos, sin objetivos ni reglas especiales pero muy divertida e interesante.












































